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La acción Formativa
Indice
Introducción
Planificación
Ejecución
Control
Bibliografía
 
 
 
 

 


EL DOCENTE COMO FACILITADOR DEL APRENDIZAJE

Desde la planificación del curso, hasta su ejecución y posterior control, la labor profesional del docente se centra en minimizar los esfuerzos que ha de hacer el alumno para aprender. En este sentido es un facilitador que conduce el proceso de aprendizaje del alumno. Tanto a la hora de seleccionar los contenidos a impartir o las actividades prácticas a realizar como en el momento de decidir qué medios o qué estrategias metodológicas usará para impartir dichos contenidos, es el propio docente y no otro quien decide y quien lidera el proceso. Los alumnos caminan con él en la senda marcada, el proceso de enseñanza, con la confianza inicial, que habrá de mantenerse, de qué seguir esa senda con él les ayudará a conseguir los objetivos propuestos.
Como conductor de un grupo el docente tiene obligación de responder a las expectativas puestas en el curso y a la confianza que los alumnos han depositado en él. El éxito de un curso, el progreso y el mayor o menor rendimiento del grupo depende en gran manera del estilo de conducción aportado por el docente.
Un buen docente ha de saber equilibrar la relación afectiva que mantiene con sus alumnos con la exigencia en la carga de trabajo y esfuerzo que ellos tienen que hacer. De ahí que las relaciones entre alumnos y las de estos con el profesor deban darse en un clima distendido de trabajo, motivando al esfuerzo y resaltando los logros, pero también atendiendo a necesidades y circunstancias individuales y reconociendo la peculiaridad de cada uno de los alumnos.
Los métodos modernos de enseñanza abogan por la actividad y la participación de los alumnos en el propio proceso de aprendizaje. Un estilo de dirección autoritario, que no permite la intervención del alumno en su proceso, o excesivamente informativo, que no de opción al alumno a expresarse, son inadecuados, acaso estén obsoletos en la Formación Ocupacional, y desde luego en cualquier tipo de formación con adultos. En la misma secuencia de presentación de contenidos yendo de lo conocido a lo desconocido, partir de la experiencia concreta del alumno, y por tanto contar con ella, crearía la sensación cierta de que el alumno es importante y el docente lo reconoce, y lograría una mayor motivación y participación del alumno. Además, un estilo autoritario provocará unas relaciones tensas, un clima de trabajo desagradable, un rendimiento acaso alto por el poder ejercido, pero el mínimo exigible, se adquirirán los conocimientos y habilidades necesarias acaso, pero el docente habrá perdido su función de modelo y no se provocará el cambio de conducta, o esos esquemas de pensamiento y actuación derivados de la reflexión de lo aprendido porque el modelo de donde vienen no es aceptado.
Un estilo de dirección más democrático, un estilo docente que se implique con el grupo de alumnos, que busque la participación y la integración de todos en el grupo, que fomente la espontaneidad, las relaciones, que explique y de un sentido global al trabajo que se pide hacer, que tome en consideración las opiniones, permita las aportaciones y se adapte a posibles cambios pertinentes, dará lugar a un clima grupal satisfactorio y estimulante donde las relaciones son cordiales y de ayuda mutua y donde el rendimiento será máximo por la propia situación agradable de aprendizaje. Fomentar este clima es responsabilidad del docente.
Usar un estilo informativo, sin necesidad de mostrar rasgos autoritarios, a la vez que un método expositivo o de clase magistral, puede ser conveniente en determinados momentos por falta de tiempo o desconocimiento previo de la materia por parte de los alumnos.
Otras veces un estilo aparentemente más despreocupado, más liberal, dejando que sean los alumnos los que encuentren las respuestas a los problemas por sí mismos, acompañado de un método didáctico de descubrimiento, puede dar lugar en un primer momento a una cierta insatisfacción si no hay progresos pero si el docente no confunde una labor sutil de guía con el desinhibirse por completo, esa conducción leve pero eficaz hará que el alumno se muestre más satisfecho, en la medida que ha necesitado menos ayuda, de sus progresos en el aprendizaje. Y este aprendizaje será más completo en la medida en que no se basa en una mera adquisición de conocimientos o habilidades sino en la adquisición de esquemas de pensamiento y actuación. El fin último de la educación no es la obtención de datos sino saber pensar y actuar con esos datos.

 

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